Breve reseña histórica de La Rioja

La formación de la conciencia riojana, de pueblo con idiosincrasia y personalidad propias y su reconocimiento como provincia ha pasado por distintas vicisitudes y etapas.

En la época visigótica, entre los años 573 y 701, el territorio de La Rioja se hallaba incluido en el ducado de Cantabria, que se extendía por ambas márgenes del Ebro, probablemente desde las Conchas de Haro a Calahorra.

En 1023, este ducado es reconquistado por los reyes de León y queda pronto en poder de este último, ya que en 1024 se titulaba rey de Nájera. A la muerte de Sancho el de Peñalén, rey de Navarra, Alfonso VI de Castilla incorpora La Rioja a su Corona y, reconociendo el valor político y geográfico de la misma, instituye el condado de Nájera, Calahorra, Grañón y Arnedo, que es la expresión política de La Rioja en la Edad Media.

A pesar de la unidad política administrativa que La Rioja tuvo en la Edad Media, durante los siglos XVI, XVII y XVIII, su territorio estuvo distribuido, primero, entre Castilla y Navarra, y después, entre las provincias de Burgos y Soria, dentro del reino de Castilla.

Es en el siglo XIX cuando de nuevo se reconoce su unidad administrativa. «Con motivo de la guerra de la Independencia, la Suprema Junta de Gobierno del Reino acordó la supresión de todas las Juntas o Comisiones de insurrección que existían en todo el País, comprendido entre el río Tirón con inclusión de la ciudad de Alfaro, hasta el Alhama y todas las serranías, cuyas aguas corren al Ebro; que en lugar de todas ellas se forme y quede una sola bajo la denominación de “Junta de La Rioja”».

Provincia en 1822

La división administrativa de 1822 estableció 52 provincias, entre ellas la de Logro-ño, en la que incluía todo el espacio natural de La Rioja con una extensión superior a los 8 000 kilómetros cuadrados, pero Fernando VII la declaró nula en octubre de 1823.

La división en provincias del territorio nacional de 1833 reconocía a Logroño como una de las 49 provincias en que se dividía administrativamente el territorio nacional, la incorporaba, naturalmente, a la región histórica de Castilla la Vieja y reducía su superficie a 5 033,88 kilómetros cuadrados, la actual. Esta división no satisfizo a los riojanos. En distintos momentos hubo proyectos de modificación de estos límites, pero no prosperaron.

Peticiones de fueros para compensar a los de Navarra y Álava

Tampoco tuvieron éxito las peticiones de Fueros que a final del siglo xIx se formularon al Gobierno para contrarrestar los efectos que en lo económico tenían para la provincia los que poseían Navarra y Álava.

En 1980, por Ley votada en Cortes, se cambió el nombre de Logroño por el de La Rioja. En junio de 1982, La Rioja se ha convertido en Comunidad Autónoma uniprovincial, una vez aprobado su Estatuto por las Cortes Generales y sancionado por el Rey.

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